Absurdos...
Mi mente no tan añeja como quisiera empieza a tener cortos circuitos a consecuencia de la carga de trabajo de la que tan solo se vislumbra un poco.
Ahora no quiero nada, no deseo nada. Es solo caminar y ser caminado. Nadar entre corriente y dejarse llevar por las aguas tórridas del que dice llamarse destino. al fin y al cabo este no existe, de tal forma las aguas solo es una percepción equivoca de mi ocio.
La carrera comienza y las expresiones se ven venir en todas direcciones. "El nacionalista" sigue sin acabar y "Hecardia" poco a poco muere en este tiempo. ¿Cuentos cortos? ¿Poesía o Novela? Nada esta dicho y sin embargo el fuego me sigue consumiendo; el fuego del ocio y la desesperación. Los proyectos siguen ahí, solo falta que esa pequeña espiga se retorne y me diga: "¡Hola! Soy la espiga de tu ocio. Quiéreme muuchoooo...." ¡Maldita espiga! Es tan divertida...
Ahora sigo remando en estos absurdos...


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