Primer Capitulo. Quinta Parte.
He conocido a varias personas ultimamente... El foro del tec me ha devuelto un poco de vida para ser sarcastico, tres personitas de industrial me han caido muy bien (Ale, Yolanda y Marysela), Iveth con unos ojasos que me recordaron alguna vieja inspiracion, y sobre todo mi bebe Cinthya me ha comprendido y esperado pacientemente dentro del bache en que me habia metido...
Por todos ellos, aqui alguna parte que ya tenia escrita y que contina la novela bloggera: El Nacionalista...
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Comprende que tocan a su puerta y rápidamente se levanta. Camina instintivamente, modorramente. Se limpia los ojos, la saliva seca de su mejilla y se rasca placenteramente sus genitales. Abre la puerta. Es ella. Bella, radiante, agresiva. Es ella. Su cara es de sorpresa, tal vez espanto. Repudio y sin embargo aceptación. Digamos que es una mirada dual, ambigua y equilibradamente honesta. Observemos su amigable platica:
- Así que tu serás mi compañero. ¡Maldita sea! No puede ser que me tocara alguien tan estúpido.
- ¿Tu compañero? ¿De que hablas? ¿Tú eres Malitzin?
- ¿Al menos puedo pasar? Ya tendremos tiempo de mentárnosla mutuamente.
- ¡Puts! Tengo un cochinero, pero pasa...
Hemos omitido querido lector ciertos asuntos de grave importancia. Es decir, discúlpeme si acaso piensa que he jugado mal con usted, pero no he encontrado mejor momento de explicar el pasado de nuestro personaje; así que detendremos un poco (solo un poquitin) el reloj de nuestra historia para poder explicarle. Nuestro querido Dilad nació en el seno de una familia de descendencia francesa (aunque nada tenían que ver con “Chimiliano”, lo colocaban en alguna lejana pero orgullosa rama genealógica). La sangre familiar después de años de generaciones fue a residir a los lares de una pequeña provincia ubicada en el Pacifico Sur llamada Nayarit. Nayarit posee uno de los mejores climas del mundo. En invierno sin llegar a ser crudo el frío refresca la mente con una cómoda nostalgia; en cambio en verano el calor incita a caminar en sus hermosas playas y bahías al son de la negra. No es extraño que esta familia pertenecía a la alta sociedad de la Noble y Leal Ciudad de Tepic. Tepic es la capital de esta hermosa provincia, aunque pequeña y poco industrializada contiene los rasgos de una ciudad, que no deja de ser pintoresca y llena de folclor.
Nuestro personaje fue tratado de criar con los más rigurosos hábitos de la vieja costumbre. Digo tratado pues desde chico mostró rebeldía y prefería jugar con los otros niños del “barrio”. Fue adiestrado espléndidamente en todas y cada una de las diferentes artes que constituyen en acervo cultural de la alta. Se le trato de enseñar múltiples idiomas. Sus padres preocupados al ver que conforme Dilad crecía adoptaba cada vez mas y más esa extraña forma de pensar, actuar y vivir como un “nativo” decidieron mandarlo a estudiar al extranjero. Fue difícil que él aceptara. Al final a regañadientes sugirió (mas como forma forzada que como verdadero impulso espontáneo) ir a algún país donde se hablara español. Después de un arduo esfuerzo –de hablar por teléfono con sus contactos- se logro lo aceptaran en un programa de “intercambio” con una Universidad Española. Los padres encontraron puntos a su favor cuando observaron que una de las bases del proyecto consistía en vivir con otro estudiante de la misma nacionalidad cierto tiempo a fin de lograr una rápida adaptación al nuevo país y lograr reducir la alarmante tasa de estudiantes que se daban de baja antes del primer mes. Al enterarle de este punto en particular nuestro querido amigo dibujo una mueca muy parecida a la que hace uno cuando sonríe (sin llegar a sonreír) que lejanamente daba la impresión de leve alegría. El nombre de su compañera era Malitzin. Si, Malitzin, exactamente con esa “traidora” que tuvo que nacer en días aciagos para constituir la derrota del pueblo mexica.


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