Primer Capitulo. Sexta Parte.
Aquí el reloj vuelve a su constante tic-tac para ofrecernos (con deleite o repugnancia, es al gusto) una nueva sucesión de hechos que dan vida a este pequeño relato.
Malitzin pasa y examina el asqueroso cuarto en que se ha convertido aquella estancia. Reclama, insulta, arremete. Sin embargo Dilad observa absorto su belleza. Se la traga en los ojos. La desnuda. La viola, la hace suya a la fuerza. Ese trasero, ese par de senos, y la curva de sus caderas. No existe mejor lugar para resguardarse que la línea que dibuja el pantalón al ser absorbido un poco por su sexo, esa línea que imagina (y realmente) debe estar un poco húmeda. Malitzin pasea y sigue paseando. Examina e interroga con la mirada cada palmo de las habitaciones. Da su veredicto final: “¡¡Guacala!!”
Se dirige hacia una recamara (solo existen dos). Abre la puerta, mete sus maletas entra y cierra con un golpe seco. Exhala desprecio. Los minutos pasan. Dilan acostado en el único sillón existente fuma parsimoniosamente un generoso cigarro de cannabis. Impregna de olor a mariguana toda la casa. Otro golpe seco de Huehuetl y de repente Malitzin enfrente. Siente dos fuertes bofetadas, hace una rápida reflexión sobre la excitante boca de ella, y cae como costal al suelo. Su cuerpo se sacude en la caída, se deforma su boca, sus ojos se cierran, aparece una mancha que amenaza convertirse con morete. ¡Shhht! No hagan ruido, puede que lo despierten.
Dalid abre los ojos y medio ve una mancha roja. El dolor se apodera de su ojos derecho y lleva la mano hacia esa dirección. Una objeto viscoso se topa con el camino de la mano. Se lo quita e investiga con la mirada el objeto tratando de identificarlo. Descubre que es un pedazo de carne. A su lado Malitzin sentada que le grita: “¡No te lo quites!”. La cara de Malitzin transmuta, y el logra medio observarla ya que su vista en este momento esta... como decirle... defectuosa.
- Perdóname Dalid. No quise portarme tan mal, pero me da coraje de tan solo recordar el primer día que nos encontramos. Te portaste como un autentico idiota. Estoy de acuerdo si volvemos a empezar; al fin y al cabo tenemos que vivir 6 meses juntos. ¿Te parece?
- Claro. Nada me haría sentir mejor en este momento que oír eso. (Traducción de la mente de Dalid: Claro, primer paso para follarte.)
Entre segundo y segundo el tiempo vuela y la platica de nuestros personajes osa con convertirse en amena. Ya han pasado dos horas y las risas comienzan a reclamar el sonido que emite la nueva relación amistosa.
Déjame disculparme preparando la cena. Te prometo que tratare de no envenenarte. Además mi novio dice que cocino muy rico y....
De repente un silencio entumecido se apodera de los pensamientos de Dalid. La palabra que incesante taladra es “novio”. Aun así el animo de poder llevarla a la cama no baja, como tampoco la perversa excitación que comienza a dejar entreverse.
Esta bien. Solo que vuelvo en una hora, tengo que arreglar ciertos asuntos y de paso te dejo trabajar a solas. La cocina a solas es mas inspiradora. Vuelvo enseguida.
Dalid toma su chaqueta negra con forro a cuadros y apresura su paso a la puerta. Antes de cerrarla dirige su mirada a Malitzin y se despide con un gesto nervioso de conquistador maltrecho. La avenida Maestranza parece mas tranquila que de costumbre. Hace la parada a un taxi y después ágil movimiento: puerta abierta, trasero sentado, puerta cerrada.
¿Hadcia donde lo llevo?
Primero a la vinatería mas cercana.
Joder, ¿usted es Mexicano?
Si, ¿acaso el acento?
No. Los mexicanos en el taxi siempre se quieren sentar adelante.
El sol pretende irse y ha dejado una estela roja en el cielo de la península ibérica. Pontevedra corre con destellos sobre los ojos desorbitados de nuestro querido personaje. Esta ciudad a pie de cerros y el corazón cruzado por un rió, recuerdan a la distancia a aquel Tepic escondido entre las palomas de la plaza de armas, a pie del San Juan o el Sangangüey y con el corazón flechado por el rió de la princesa Mololoa. La nostalgia se hace presente.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home